viernes, 11 de noviembre de 2011
ETAPA FINAL DE LA VUELTA A LA ISLA EN LOS 60 DEL AMERICANO, CON LOS TRAZABOSQUES MTB
Eso es lo que se llama una camaradería de MTB, que linda experiencia vivimos en la aventura, ¡ahora sí! de que sufrimos, sufrimos. 6:00 AM, salimos desde el frente del arco del triunfo en San Juan de la Maguana bajo un estado inestable, difusa en una masa gaseosa llamada neblina, para emprender un recorrido de casi trescientos Km. Cosa esta que pareciera muy normal en un grupo de locos aventureros con mochila encima en BICI. Entre subidas, bajadas, recta, toboganes, pinches, un solazo espejéate, ¡Claro! Con su respectivo recreo de colmadillos los cuales se convertían en oasis.
Al caer el sol agarramos la famosa recta de azua para posteriormente, bajo un estado de oscuridad en pleno monte, en un momento desorientado y agotado, un grupito que quedamos detrás por los benditos pinches, aclamamos llamar al americano y este nos dice “rezo’’; americano siga que ya está llegando yo lo estoy viendo, nada mas hay una subidita y una bajada larga (según él). De ahí en adelante fue que se subió y se bajo de a mucho, cuando subimos a la cima de la montaña, por fin nos encontramos, que alivio. Después de un recorrido de casi 140km llegamos a Palmar de Ocoa a las 9:30 PM, todo se revierte en fracciones de minutos, se olvida el pesar del 1er. trayecto con la bienvenida que nos brindaron en casa de Chelín y Mayra con una suculenta parrillada, que ricas salchichas uff. Al día siguiente como si nada hubiese pasado, el sillín vuelve a ser compatible de nuevo con el trasero, rumbo a Bani a rodar de nuevo, la chercha del colmado y el famoso "allí mismo" del americano, lo de hoy es un corto trayecto, casi 70 km nada mas, vaya usted a ver qué lomita de llegada, ciertamente corta pero que inclinación, al fin arribamos al 2do día, el que pudo subir exploto, el que no también. La suerte que nos recibe la familia Caamaño donde acampamos esa noche. Una loma con un mirador precioso, con un cielo estrellado que fuera el foco de atención.
Masoquistas al fin, digo Ciclistas, despegamos con un grupo que se agrega para culminar con éxito en el parque mirador sur de Sto. Dom. Qué modo de compartir durante esos tres días y medio con la gran familia del MTB, grandes personajes, menciono algunos tales como Lameth, Eugenia (809), Arabella, Fausto (Bayaguana), Mecho (el abanico), Aris (La escoba o murciélago), Yafaly (remolino), Enrique (Ex Vegetariano), Fauto (Jumbo), Yanko (mote), que decir del grande, el Americaaaaano y la grata compañía de todos, de que se gozo se gozó, que estilo de vida, fuerte abrazo.
Franklin Abreu A.
jueves, 10 de noviembre de 2011
ENTRE GUAGUA Y PLAYA
A Don Raymundo Vásquez, el Americano, lo conocí hace más de 9 meses en una tienda de Bicicletas, dedicado a concentrar su atención en quienes abogan por un deporte. Entre éstos, el MTB. Al palpar con los ojos del aire y sentir tanto entusiasmo en una sola persona, en el ambiente en el que respiramos, confirmé una vez más en lo que me podría gustar. A partir de ahí, mi aventura sobre ruedas de la bicicleta en montaña. La intriga, la entereza, cobardía, miedo, temor, decisión, coraje, amor, desempeño, alegría, tristezas, felicidad, pena, recompensa, amor y dedicación. Emociones que son partícipes en la curva de mi viaje desde mis primeros pasos en el MTB hacia la 4ta Etapa de la vuelta. Tengo motivos de ir, pero otras pocas causas frenaron mi empuje hacia la victoria.
Sonó el despertador a finales del mes de octubre temprano para ir al trabajo y realizar mis actividades diarias. En la tarde después de las cinco y media, llamo a una amiga mía a ver en que estaba y menciona que está en el nido de los Trazabosques conversando sobre el evento. Me pregunta si voy a la última etapa. Transitaba en la calle, disminuí la velocidad del vehículo y me pegué el celular para oírla mejor. Mis deseos de ir eran innumerables, pero mis “agallas” quedaban pocas. Mi mente dibujaba situaciones en dónde voy dormir, la estadía, la cantidad de kilómetros, cuál sería el lugar de abastecimiento, si podría completar la vuelta, la cantidad de ropa que llevo, mi maquillaje, perfume, sábana, el grupo con quien iría y si estoy entrenada para esto. En vez de buscar peros, acepté por ver mi pueblo, el paisaje envuelto de pintura, el mar, la costa, la vida en comunidad, los colmados, bailar, sonreír, compartir, conocer amigos, saber que puedo mejorar, sufrir y sacrificarme para tener algo que quiero alcanzar. Estaba en la independencia para reunirme con el grupo en el punto de reunión.
En el miércoles de la primera semana de noviembre, inició formalmente la entrega de los kits. Nos tiramos fotos, oramos, hablamos hasta la noche. En la preparación, el organizador nos advierte que llevemos lo básico y, algo sumamente importante, que gozaremos un mundo. Entre el medio del polvo citadino y la playa del mar, dediqué un espacio de mi vida en irme con los Trazabosques. 4ta etapa de vuelta por las costas de nuestra bella isla dominicana.
Suena la alarma, pero no es para al trabajo, sino para ir a la estación de guagua con destino a Azua. Es el sábado 5 a las 3 y 40 de la mañana, y quiero quedarme en cama. Suena el timbre y aún no reacciono. La tercera vez, me levanto como una niña contenta con su paleta y su juego de muñecas. Salgo corriendo al lugar de transporte donde la guagua se le daña el motor y tengo que pasarme a otra de buenas condiciones con todo y Bicicleta. Estoy en Azua. Desde ahí hasta Hatillo. Luego entre caminos vecinales, que bajaditas y subidas más chulas, a Palmar de Ocoa alrededor de las 11 am. Me reúno con el grupo amistosamente y alegre por verlos. Que hambre! Que hambre! Mis ojos grandes se ponen más expresivos al ver unas suculentas arepas dulces y un delicioso chocolate. Hasta me llevo para el grupo de back-up.
Pedaleo, pedaleo y más pedaleo, veo un carsh-wash. Me lanzo a tomar mi manguera de agua y me baño de pies a cabeza. Que agua, más rica! y refrescante!, ante tanto calor. Seguimos con planos y muchas lomas. Paso entre colmados, nos bebemos frías de cerveza light y normal, hice concursos de baile con las de puerto plata. Son unas grandes bailadoras, pero me auto-nombro la verduga de la pista. Risas.
En la tarde, estoy en Baní en dirección a la casa del pico de la montaña, de Don Claudio Caamaño. Son lomas y su madre. Los verdugos en el campo traviesa la subieron. Degusto de jugos de jagua, chinola y limón. Me sirvo más de cuatro vasos de jagua. Mas buenos no pueden estar. Unas guayabas de seguir comiendo. Disfruto de la cena con un sancocho calientito con arroz y aguacate. En la tarde noche, compartimos el grupo y hablamos de todo un poco. Encuentro lágrimas, sollozos y alegrías. A la hora de dormir, mi destino está acostarme en una cama. Me despierto a las 4:30 AM con algo fuerte que me da en la cabeza. Salgo rápido del cuarto sin volver atrás hasta que el sol se apodere de la mañana. Me pregunto que será lo que me dio. Si fue el gato grande que saltó desde la ventana o la cacata de la cocina. Sin dormir mucho, me armo de valor para estar despierta. Ahí continúa la aventura hasta llegar a Santo Domingo. Desde un despido con una sonrisa de Doña Fabiola y Don Claudio hasta con un volver contento para la próxima. Son personas con calor humano.
El mirador abre sus puertas para los viajeros con mochilitas con el recibimiento de un apetitoso bizcocho de Bicicentro. Una de ellos, soy yo llena de debilidades en las que Dios se la luce convirtiéndolas en oportunidades para crecer. Demuestra quien es El para hacerse sentir y saber que quien esta a mi lado. Convierte al más débil en victorioso. Fue una aventura crecer con la creatividad de celebrar los 60 años del Americano en este encuentro costero.
martes, 8 de noviembre de 2011
Estamos atrapados en la telaraña de los Trazabosques
En esta etapa no sé si llorar o reír, llorar por que se termino este sueño de un loco llamado Ray Vásquez que quiso celebrar sus 60 años dándole la vuelta a la isla por toda la costa en bici, llorar, por que al terminar esta etapa, siento que se desprende una parte de mi, aquella Arabella que pedaleaba en la segunda etapa tratando de desprenderse de fuertes cadenas emocionales montada en una bici, RAY LLORO O RIO? Lloro de alegría porque te conocí, lloro americano, porque gracias a ti pude descubrir nuevos olores, sabores y colores de mi país. Lloro de alegría porque descubrí que en una pequeña mochila estaba todo lo que necesitaba para subsistir, no necesite laptops, celulares sofisticados, iPad, los cambie americano, por el niño Rafael de Buen Hombre, los cambie por sus palabras cuando me contesto; no puedo irme con ustedes. le prometí a mi papa cuidar de mi mama.
Ray lloro o rio? Rio porque me encontré con el grupo más chulo de la bolita del mundo, más sano, mas dispuesto a ayudar, aun siento las manos de Aris empujándome, ayudándome a avanzar, dándome palabras de aliento. Ray quiero volver, quiero volver a la Internacional a ver las caras de nuestros hermanos morenos sonreírnos a nuestro paso, quiero volver a soñar montada en mi bici, quiero perderme junto a ustedes por los montes de nuestro país, ya sea en el norte, en el sur, en el este u oeste, quiero pararme en los colmadones y decir gueyyyyy una fría!!! y bailar al compas de la música cadenciosa de mi país bajo un rico merengue o perico ripiao. Ray donde guardo tantas alegrías? Dime americano, ya que tu eres el líder del grupo, que hago con estas ganas inmensas de estar junto a ustedes? Como me adapto nuevamente a esta vida? No lo se, no se si llorar o reír……..solo se que espero seguir a tu lado en todas tus locuras, apoyarte en todas tus vainas, ya que con ellas me haces feliz. Feliz cumple americano, gracias x permitirme ser parte de tu maravillosa vida!!!! Te kiere Arabella (la americanita de los Trazabosques).
Ray lloro o rio? Rio porque me encontré con el grupo más chulo de la bolita del mundo, más sano, mas dispuesto a ayudar, aun siento las manos de Aris empujándome, ayudándome a avanzar, dándome palabras de aliento. Ray quiero volver, quiero volver a la Internacional a ver las caras de nuestros hermanos morenos sonreírnos a nuestro paso, quiero volver a soñar montada en mi bici, quiero perderme junto a ustedes por los montes de nuestro país, ya sea en el norte, en el sur, en el este u oeste, quiero pararme en los colmadones y decir gueyyyyy una fría!!! y bailar al compas de la música cadenciosa de mi país bajo un rico merengue o perico ripiao. Ray donde guardo tantas alegrías? Dime americano, ya que tu eres el líder del grupo, que hago con estas ganas inmensas de estar junto a ustedes? Como me adapto nuevamente a esta vida? No lo se, no se si llorar o reír……..solo se que espero seguir a tu lado en todas tus locuras, apoyarte en todas tus vainas, ya que con ellas me haces feliz. Feliz cumple americano, gracias x permitirme ser parte de tu maravillosa vida!!!! Te kiere Arabella (la americanita de los Trazabosques).
lunes, 7 de noviembre de 2011
Cuarta y última etapa vuelta a la Isla con Trazabosques
Regularmente mis reseñas se enfocan en hacer una bitácora del viaje, los horarios, los kilómetros, los lugares visitados, las comidas degustadas y las loqueras que surgen en el camino de un recorrido, todo esto con la finalidad de ilustrar a los ausentes y traer remembranzas a los participantes. Sin embargo, esta vez escribir esa parte solo me daría más nostalgia de la que ya tengo.
Para mi esta aventura comenzó en Abril, faltando 5 días para iniciar la primera etapa, me comuniqué con el Americano para que me aceptara en su epopeyico viaje, solo hasta ese momento me enteré que esa etapa era exclusiva de unos cuantos, pero el inquieto explorador me explicó que si aceptaba los términos y las condiciones del viaje era bienvenido, acepté sin pensar, y al sol de hoy no me arrepiento. Al término de esa grandiosa etapa, pensé que más no se podía gozar, que difícilmente otros lugares fueran tan maravillosos como los que visitamos esa vez, que difícilmente conoceríamos personas más amables y hospitalarias que las que nos atendieron en la ruta Santo Domingo-Puerto Plata, y que compañeros más divertidos y solidarios imposible conseguir en nuevas aventuras.
¡Qué equivocado estaba! Para la segunda etapa, Puerto Plata – Dajabón, pasamos de un grupito a un grupo de 23, los nuevos integrantes le pusieron sazón y chispa al viaje, los integrantes viejos ya éramos como hermanos, llegaron ciclistas experimentados y ciclistas bien novatos, esa mezcla singular marcó la diferencia del viaje. Conocimos lugares increíbles y disfrutamos a plenitud en un ambiente sano y mucha hermandad.
La tercera etapa (Dajabon - San Juan de la Maguana) fue la consagración, el tanto gozar y disfrutar en las etapas anteriores creó expectativas grandísimas en los participantes, la mayoría pasamos de ser meramente ciclistas a ser amigos más allá de un simple paseo en Bicicleta, el factor común “amor por la aventura” contagio al grupo a tal nivel que la tercera etapa fue la madre de las aventuras, indescriptible lo vivido. Nos tratábamos como si nos conocíamos de una vida, visitamos lugares que ninguno de los presente se imaginaría visitar por su propio esfuerzo, imagínese la carretera internacional de noche, además la etapa nos dejó saber que hasta en los lugares más pobres de nuestro país hay riquezas por descubrir.
Llegó la última etapa (SJM - Santo Domingo), 2 días previos sufrí una caída de consideración, desde el suelo solo pensaba adiós cuarta etapa, la noticia impactó a la mayoría de los compañeros, las llamadas y mensajes de solidaridad y angustia no se dejaron esperar, la verdad sentí que había ganado un grupo de amigos valiosos, la vuelta no había sido un simple paseo en bicicleta, esto motivó que contra todo pronóstico negativo continuara con mis deseos de completar la vuelta -“Un insaciable nunca Temió”-. Llegó la hora y nos reunimos nuevamente, el grupo ya más maduro, con más confianza, más integrado, con mejor rendimiento, vivimos 3 días más para recordar.
Completamos la meta, conocimos nuevos lugares, los lugares que ya conociamos los vimos desde otra óptica, comimos las especialidades de los pueblos y conocimos su gente. Pero lo más importante ha sido la cantidad de amigos que he ganado, unos más especiales que otros “saludos al grupito de atrás”, “atrás se goza mas”, difícilmente pueda olvidar lo vivido junto a ustedes en esta vuelta, espero que nuestra amistad continúe y nos permita seguir rodando juntos los remanentes de Quisqueya que nos falta conocer.
Agradecimiento especial a Ray Vasquez por permitirme participar en esta loca aventura. El 50% de organización y 50% de improvisación hicieron de las rutas, los días y las noches todas totalmente diferentes.
- “Yendo en bicicleta es como mejor se conocen los contornos de un país, pues uno suda ascendiendo a los montes y se desliza en las bajadas”. Ernest Hemingway
Julio López
jueves, 3 de noviembre de 2011
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