domingo, 7 de agosto de 2011
Ruta Segundo dia 2da. Etapa Vuelta a la Isla
Continuando con el recorrido de la segunda etapa hoy presentamos la vista a vuelo de pájaro de la ruta recorrida durante en segundo dia de la segunda etapa de la aventura Vuelta a la Isla 2011, este es el último día a presentar de esta etapa, ya que el tercer día se fue de Monte Cristi a Dajabón por la carretera principal y para fines de ruta no presenta ninguna dificultad seguirla.
Para poder visualizar la ruta es imprescindible tener instalado en su equipo el aplicativo Google Earth (GE). En las fotografías que componen la vista de la isla en el paso de nuestra ruta hay algunas zonas en que estas imagenes están con muy poca definición (se ven borrosas), en otras zonas están cubiertas por nubes.
Como la ruta fue tomada con un reloj GPS, las paradas técnicas durante el recorrido aparecen durante la ejecución de GE Tour, como vueltas en círculo sobre un mismo punto.
El recorrido presentado en esta publicación cubre el trayecto Playa La Ensenada, Estero Hondo - Monte Cristi, es una ruta de aproximadamente 72 Km. La primera parte de la ruta (Playa La Ensenada - Playa Buen Hombre), está compuesta basicamente por caminos vecinales y una pequeña montaña de unos 240 Mts de altura. El segundo tramo, cuando se sale de Playa Buen Hombre hay un trillo de unos 6 Km compuesto por toboganes y unos cuantos repechos bien técnicos.
El total ascendido fue de 748 Mts, con una inclinación máxima de 46.4%. El total descendido fue de 729 Mts, con una pendiente máxima de 17.0%.
viernes, 5 de agosto de 2011
Ruta Primer dia 2da. Etapa Vuelta a la Isla
En la publicación de hoy les traemos una vista a vuelo de pájaro de la ruta recorrida durante en primer dia de la segunda etapa de la aventura Vuelta a la Isla 2011.
Para poder visualizar la ruta es imprescindible tener instalado en su equipo el aplicativo Google Earth (GE). En las fotografías que componen la vista de la isla en el paso de nuestra ruta hay algunas zonas en que estas imagenes están con muy poca definición (se ven borrosas), en otras zonas están cubiertas por nubes.
Como la ruta fue tomada con un reloj GPS, las paradas técnicas durante el recorrido aparecen durante la ejecución de GE Tour, como vueltas en círculo sobre un mismo punto.
El recorrido presentado en esta publicación cubre el trayecto Puerto Plata - Playa La Ensenada, Estero Hondo, es una ruta de aproximadamente 87 Km. La primera parte de la ruta (Pto. Plata - Luperón), está compuesta por una serie de pequeños repechos, siendo el mayor de unos 94 Mts SNM. Luego de salir de Luperón solo hay un repecho de consideración, de unos 88 Mts SNM.
El total ascendido fue de 943 Mts, con una inclinación máxima de 10.9%. El total descendido fue de 951 Mts, con una pendiente máxima de 9.9%.
Para poder visualizar la ruta es imprescindible tener instalado en su equipo el aplicativo Google Earth (GE). En las fotografías que componen la vista de la isla en el paso de nuestra ruta hay algunas zonas en que estas imagenes están con muy poca definición (se ven borrosas), en otras zonas están cubiertas por nubes.
Como la ruta fue tomada con un reloj GPS, las paradas técnicas durante el recorrido aparecen durante la ejecución de GE Tour, como vueltas en círculo sobre un mismo punto.
El recorrido presentado en esta publicación cubre el trayecto Puerto Plata - Playa La Ensenada, Estero Hondo, es una ruta de aproximadamente 87 Km. La primera parte de la ruta (Pto. Plata - Luperón), está compuesta por una serie de pequeños repechos, siendo el mayor de unos 94 Mts SNM. Luego de salir de Luperón solo hay un repecho de consideración, de unos 88 Mts SNM.
El total ascendido fue de 943 Mts, con una inclinación máxima de 10.9%. El total descendido fue de 951 Mts, con una pendiente máxima de 9.9%.
viernes, 29 de julio de 2011
Día 3 - Domingo 24: Montecristi - Dajabón
Convertidos en guachimanes vigilamos el perímetro toda la noche, pero como todo trabajador nocturno, de vez en cuando me quedaba dormido en algún banco del malecón, acción que no excedía los 10 minutos, porque los mosquitos de este pueblo no dan tregua.
A las 5:30 AM, un pescador que iniciaba su jornada, me indicó que en la glorieta ubicada al finalizar el muelle, no habían mosquitos y haciendole caso al nativo, unos cuantos nos trasladamos al lugar y a decir verdad, había pero muchísimo menos, así que coloqué el sleeping bag en el piso y me tiré a tratar de domir los últimos 15 minutos que le quedaban a la madrugada. No pude dormir, pero si contemplar y capturar la imagen del amanecer montecristeño, imagen que dificilmente desaparezca de mi memoria.
A las 6:30 AM despertaron los dormilones, levantamos campamento y organizamos todo para nuestro último día de paseo. Unas cuantas fotos con poses de gay, de esas que se inventa El Americano, pero que a decir verdad son las que al final quedan para la historia. A las 9:00 AM salimos del malecón, nos detuvimos en una cafetería a desayunar.
A las 10:00 AM salimos al ruedo para Dajabón, al parecer todos querían llegar, montamos un buen ritmo ayudado por un tractor que nos cortaba la brisa y nos permitía rodar a 30 kms por hora. Una parada en la comunidad de Copey para hidratación y descanso y desde ahí una carrera loca hasta Dajabón, recorridos 37 kilometros casi rectos con una ligera inclinación y calor sofocante. Entramos al pueblo todos juntos y frente a la puerta de la frontera nos tiramos varias fotos. Nuestro viaje en bicicleta había terminado, 214 kilometros después. Nos dirigimos a Caribe Tours a comprar los boletos de regreso. En lo que salía la guagua, acabamos con las cervezas de un colmadito frente a la parada. Compramos medias a los haitianos y terminamos de vacilarnos el último momento del viaje. Una parte enfiló su regreso con destino a Puerto Plata, los demás a Santo Domingo en bus y vehículo de apoyo.
Nos marchamos, y como me dijo una amiga de las que participó en el viaje, estamos dejando atrás la sonrisa limpia y fresca de los niños, el saludo de las vacas y el acu curre tierno de un caballito con su mamá. !Dios cuanta belleza tiene mi isla! La verdad que fue una aventura para recordar, porque no solo fue montar bicicleta, sino toda una aventura y conocer nuevos amigos. Desde ya, pueden contar conmigo para la próxima etapa. Gracias por hacer de este fin de semana algo especial.
Hasta la próxima.
Colaboración de Julio Lopez (Insaciables)

Para ver imágenes haga clic en la fotografía de arriba
A las 5:30 AM, un pescador que iniciaba su jornada, me indicó que en la glorieta ubicada al finalizar el muelle, no habían mosquitos y haciendole caso al nativo, unos cuantos nos trasladamos al lugar y a decir verdad, había pero muchísimo menos, así que coloqué el sleeping bag en el piso y me tiré a tratar de domir los últimos 15 minutos que le quedaban a la madrugada. No pude dormir, pero si contemplar y capturar la imagen del amanecer montecristeño, imagen que dificilmente desaparezca de mi memoria.
A las 6:30 AM despertaron los dormilones, levantamos campamento y organizamos todo para nuestro último día de paseo. Unas cuantas fotos con poses de gay, de esas que se inventa El Americano, pero que a decir verdad son las que al final quedan para la historia. A las 9:00 AM salimos del malecón, nos detuvimos en una cafetería a desayunar.
A las 10:00 AM salimos al ruedo para Dajabón, al parecer todos querían llegar, montamos un buen ritmo ayudado por un tractor que nos cortaba la brisa y nos permitía rodar a 30 kms por hora. Una parada en la comunidad de Copey para hidratación y descanso y desde ahí una carrera loca hasta Dajabón, recorridos 37 kilometros casi rectos con una ligera inclinación y calor sofocante. Entramos al pueblo todos juntos y frente a la puerta de la frontera nos tiramos varias fotos. Nuestro viaje en bicicleta había terminado, 214 kilometros después. Nos dirigimos a Caribe Tours a comprar los boletos de regreso. En lo que salía la guagua, acabamos con las cervezas de un colmadito frente a la parada. Compramos medias a los haitianos y terminamos de vacilarnos el último momento del viaje. Una parte enfiló su regreso con destino a Puerto Plata, los demás a Santo Domingo en bus y vehículo de apoyo.
Nos marchamos, y como me dijo una amiga de las que participó en el viaje, estamos dejando atrás la sonrisa limpia y fresca de los niños, el saludo de las vacas y el acu curre tierno de un caballito con su mamá. !Dios cuanta belleza tiene mi isla! La verdad que fue una aventura para recordar, porque no solo fue montar bicicleta, sino toda una aventura y conocer nuevos amigos. Desde ya, pueden contar conmigo para la próxima etapa. Gracias por hacer de este fin de semana algo especial.
Hasta la próxima.
Colaboración de Julio Lopez (Insaciables)
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jueves, 28 de julio de 2011
Día 2 - Sabado 23: Playa la Ensenada - Montecristi
6:00 AM todos en pie y mientras colaban el café todos teníamos una historia que contar de como habíamos pasado la noche: Que me picaron los mosquitos, que hacía calor, que un cangrejo se metió en mi casa de campaña, que unos perros peleando casi me muerden y le tiré arena, que al lado roncaban, que llegaron unos tipos raros a las 4:00 AM y haciendo bulla se metieron al agua y los picaron las medusas y gritaron como niñas, que amanecí mirando la luna sentado en una silla, que no dormí y mantuve la fogata prendida la noche entera, etc. etc. Simultaneamente nos preparábamos para el viaje a Cayo Arena.
A las 7:00 AM llegaron 2 yolas con motor fuera de borda, en las que nos montamos divididos en 2 grupos y nos trasladamos mar adentro al paradisíaco lugar. Cayo Arena es una especie de isla rellena de fina arena blanca en medio del Océano Atlántico, donde puedes tener contacto directo con peces, corales, medusas y bolitas. Los guías llevan pan y le dan de comer a los peces y éstos salen hambrientos circulando a tu alrededor sin importarles tu presencia. Una experiencia inigualable digna de ver y vivir alguna vez en la vida. De regreso el paseo incluyó entrada a los manglares de la zona, lo que agregó un elemento divertido que disfrutamos a plenitud. A las 9:30 AM regresamos a la playa, donde el desayuno estaba listo: mangú, huevos y quesos, acompañados de jugos y refrescos donados por el Síndico de Mamey (Felix Sarita).
Durante la siguiente hora nos preparamos para la partida, foto grupal con Doña Elsa, y mientras nos acomodábamos para la foto, Miguel que caminaba con toda su calma, fue provisto, por parte de la cocinera, del mejor piropo del paseo: "Mira tú, boca de tapita" corre que te dejan afuera. Y fue así que entre risas y ataques a las 11:00 AM se marcó la salida oficial del día 2, esta vez en direccióna la playa Buen Hombre, provincia Montecristi.
Bordeamos la playa hasta Punta Rusia y de ahí nos internamos en la cordillera. Para nuestra suerte se nubló y hasta una ligera llovizna nos cayó, lo cual agradecimos inmensamente, ya que esa zona siempre lo azota una inmensa ola de calor. Después de 44 kms y dejado atrás la comunidad de Sabana Cruz, siendo las 3:30 PM llegamos a playa Buen Hombre. De inmediato formamos un rumbón: bailamos, bebimos y comimos. Los buenos modales de algunos se vieron opacados cuando El Americano, sentados todos en la mesa, empezó a tirar fritos para arriba. En el comedor, una casa de familia convertida en fonda, conocimos la chiva mas vagabunda que he conocido, le dicen la Borrachona, bebe mas cerveza que Radhames y cuando ve hombres se pone inquieta. En el mismo local, a mas de uno fue tocado por la sensibilidad de un niño (Rafael), que trabaja recogiendo las sobras y los platos sucios, nos dijo respondiendo a una pregunta "yo trabajo porque mi papá me dijo que cuando mis hermanas se casaran, no dejara sola a mi mamá y que la cuidara". También se le preguntó por el padre y respondió que había muerto y lo que consigue se lo llevo a su vieja, las lagrimas y las propinas no se hicieron esperar.
Hartos como una chincha, a las 5:00 PM, tomamos un camino que nos llevaría hasta Montecristi, un camino no acto para vehículos, la unidad de apoyo se fue por la autopista. Mas de 30 kilometros entre cambrones y mosquitos, 5 pinches, 2 caidas sin nada que lamentar y la ausencia de luz diurna en parte del trayecto fue parte de nuestro viacrucis para llegar a las 8:30 PM al parque del reloj en Montecristi.
De inmediato gestionamos en una casa, mangueras con agua para darnos un baño y logramos también que nos abrieran el parque del reloj para acampar, pero en lo que decidíamos abrir las casas de campañas, el antiguo reloj comenzó a sonar (tin, tan, tin, tan), lo repetía cada 15 minutos y con mayor intensidad cada una hora. Para asegurarnos preguntamos a una señora que pasaba, si el bendito reloj sonaba todo el tiempo y nos dijo "yo vivo en frente y estoy harta de ese reloj, por mi que lo tumben". Confirmado el ruido, no nos quedó mas remedio que mudarnos para el malecón, donde David Abreu contactó a un marino para que nos dejara dormir custodiados en frente del recinto militar, el tipo accedió pero hubo que subsidiarle el brugal de la noche. Resuelto la dormida, contratamos en una cafetería la cena (viveres, huevos y salami), los viveres estaban tan secos que hubo que echarle un aceitico caliente, saludos para Eugenia. Bailamos, bebimos y charlamos en el malecón hasta las 1:00 PM.
Terminada la cena nos trasladamos a la marina para el descanso, pero al llegar nos percatamos que nos estábamos metiendo en lo que podriamos llamar la boca del lobo, nada era como nos lo habían pintado y el marino con el cual habíamos negociado tenía un jumo producto del romo que nosotros mismos le habíamos comprado, obligado quería que nos quedaramos, así que decidimos volver al malecón y hablar con los Politours, quienes nos permitieron acampar al lado de su destacamento. Con el temor a cualquier cosa por parte del marino, montamos una guardia haciendo turnos por hora, pero la música en los vehículos, los mosquitos y los amantes furtivos que llegaban y se iban, no dejó dormir en toda la noche a la mayoría, digo la mayoría, porque siempre hay gente que duerme y hasta lee antes de dormir, aunque el mundo se esté acabando.

Para ver imagenes haga clic sobre la fotografía inmediatamente arriba
A las 7:00 AM llegaron 2 yolas con motor fuera de borda, en las que nos montamos divididos en 2 grupos y nos trasladamos mar adentro al paradisíaco lugar. Cayo Arena es una especie de isla rellena de fina arena blanca en medio del Océano Atlántico, donde puedes tener contacto directo con peces, corales, medusas y bolitas. Los guías llevan pan y le dan de comer a los peces y éstos salen hambrientos circulando a tu alrededor sin importarles tu presencia. Una experiencia inigualable digna de ver y vivir alguna vez en la vida. De regreso el paseo incluyó entrada a los manglares de la zona, lo que agregó un elemento divertido que disfrutamos a plenitud. A las 9:30 AM regresamos a la playa, donde el desayuno estaba listo: mangú, huevos y quesos, acompañados de jugos y refrescos donados por el Síndico de Mamey (Felix Sarita).
Durante la siguiente hora nos preparamos para la partida, foto grupal con Doña Elsa, y mientras nos acomodábamos para la foto, Miguel que caminaba con toda su calma, fue provisto, por parte de la cocinera, del mejor piropo del paseo: "Mira tú, boca de tapita" corre que te dejan afuera. Y fue así que entre risas y ataques a las 11:00 AM se marcó la salida oficial del día 2, esta vez en direccióna la playa Buen Hombre, provincia Montecristi.
Bordeamos la playa hasta Punta Rusia y de ahí nos internamos en la cordillera. Para nuestra suerte se nubló y hasta una ligera llovizna nos cayó, lo cual agradecimos inmensamente, ya que esa zona siempre lo azota una inmensa ola de calor. Después de 44 kms y dejado atrás la comunidad de Sabana Cruz, siendo las 3:30 PM llegamos a playa Buen Hombre. De inmediato formamos un rumbón: bailamos, bebimos y comimos. Los buenos modales de algunos se vieron opacados cuando El Americano, sentados todos en la mesa, empezó a tirar fritos para arriba. En el comedor, una casa de familia convertida en fonda, conocimos la chiva mas vagabunda que he conocido, le dicen la Borrachona, bebe mas cerveza que Radhames y cuando ve hombres se pone inquieta. En el mismo local, a mas de uno fue tocado por la sensibilidad de un niño (Rafael), que trabaja recogiendo las sobras y los platos sucios, nos dijo respondiendo a una pregunta "yo trabajo porque mi papá me dijo que cuando mis hermanas se casaran, no dejara sola a mi mamá y que la cuidara". También se le preguntó por el padre y respondió que había muerto y lo que consigue se lo llevo a su vieja, las lagrimas y las propinas no se hicieron esperar.
Hartos como una chincha, a las 5:00 PM, tomamos un camino que nos llevaría hasta Montecristi, un camino no acto para vehículos, la unidad de apoyo se fue por la autopista. Mas de 30 kilometros entre cambrones y mosquitos, 5 pinches, 2 caidas sin nada que lamentar y la ausencia de luz diurna en parte del trayecto fue parte de nuestro viacrucis para llegar a las 8:30 PM al parque del reloj en Montecristi.
De inmediato gestionamos en una casa, mangueras con agua para darnos un baño y logramos también que nos abrieran el parque del reloj para acampar, pero en lo que decidíamos abrir las casas de campañas, el antiguo reloj comenzó a sonar (tin, tan, tin, tan), lo repetía cada 15 minutos y con mayor intensidad cada una hora. Para asegurarnos preguntamos a una señora que pasaba, si el bendito reloj sonaba todo el tiempo y nos dijo "yo vivo en frente y estoy harta de ese reloj, por mi que lo tumben". Confirmado el ruido, no nos quedó mas remedio que mudarnos para el malecón, donde David Abreu contactó a un marino para que nos dejara dormir custodiados en frente del recinto militar, el tipo accedió pero hubo que subsidiarle el brugal de la noche. Resuelto la dormida, contratamos en una cafetería la cena (viveres, huevos y salami), los viveres estaban tan secos que hubo que echarle un aceitico caliente, saludos para Eugenia. Bailamos, bebimos y charlamos en el malecón hasta las 1:00 PM.
Terminada la cena nos trasladamos a la marina para el descanso, pero al llegar nos percatamos que nos estábamos metiendo en lo que podriamos llamar la boca del lobo, nada era como nos lo habían pintado y el marino con el cual habíamos negociado tenía un jumo producto del romo que nosotros mismos le habíamos comprado, obligado quería que nos quedaramos, así que decidimos volver al malecón y hablar con los Politours, quienes nos permitieron acampar al lado de su destacamento. Con el temor a cualquier cosa por parte del marino, montamos una guardia haciendo turnos por hora, pero la música en los vehículos, los mosquitos y los amantes furtivos que llegaban y se iban, no dejó dormir en toda la noche a la mayoría, digo la mayoría, porque siempre hay gente que duerme y hasta lee antes de dormir, aunque el mundo se esté acabando.
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miércoles, 27 de julio de 2011
DIA 1 - VIERNES 22: RECORRIDO PUERTO PLATA (PARQUE CENTRAL) - PLAYA LA ENSENADA
Cuando el reloj marcó las 5:00 AM, como era de esperarse, se empezó a escuchar la voz del Americano voceando: "Radhamés ya está bueno de dormir, párate de ahí", el dia había comenzado, aseo, desayuno (chocolate, huevo, pan), ajuste de equipaje en las bicis, llegada de los integrantes Manatí y salida en dirección al parque central a las 6:00 AM.
Reunidos todos en el parque central, tomamos unas fotos del grupo, oramos y a las 6:20 AM comenzó formalmente el recorrido. Tomamos la calle Separación en dirección hacia el malecón, doblamos a la izquierda y lo recorrimos hasta la avenida Colón, la cual nos guió hasta la avenida Circunvalación que mas adelante se convertía en la carretera Navarrete - Puerto Plata. Nos colocamos en fila india y rodamos algunos 11 kilómetros hasta llegar a la entrada del hotel Riu. Aquí dejamos la autopista y tomamos un camino vecinal que nos llevó primero a la bahía de Maimón, luego, bordeando toda la bahía hasta que cruzamos un puente, punto en donde empezamos a encontrar ligeros repechos que nos permitieron ver con mayor esplendor el lindo paisaje de la costa puertoplateña. El mismo camino nos conectó con la comunidad de Guzmancito. En dicha comunidad encontramos el primer repecho de consideración, el mismo sirvió para indicarnos que no sería un paseito, que debimos hidratarnos constantemente y comer algo, fue entonces cuando a eso de las 9:00 AM y completada la subida encontramos un colmadito donde nos detuvimos a hacer la compra del día (jugos, maltas, gatorades, pan, salami, paletas, etc...)
De Guzmancito pasamos a la comunidad de Cambiaso y si que fue un cambiaso que hizo la ruta, empezaron a llegar los repechos de consideración, entonces llegamos a un punto de decisión en el camino, a la derecha Luperón, a la izquierda El Estrecho. Tomamos camino hacia Luperón y de inmediato empezamos a subir la segunda subida mas fuerte del recorrido, Eugenia Gómez (Manatí - Trazabosques), regularmente se iba delante y cuando bajaba un repecho fuerte se devolvía a subirlo, pero será loca esta mujer, yo sofocado pidiendo menos subidas y ella todo lo contrario. Debo reconocer que el espíritu mostrado por las puertoplateñas fue envidiable, me quito el sombrero delante de ellas.
Dejamos el camino vecinal de Cambiaso y entramos a la vía principal de la comunidad Luperón, lugar donde los perros realengos han sido sustituidos por chivos. Fuimos recibidos por el síndico Danilo Morrobel, quien nos hizo un brindis en el parque central y luego nos llevó a contemplar la hermosa vista de la bahía de Luperón. A las 1:00 PM continuamos nuestro recorrido hacia La Isabela, por el caminos de Los Novilleros, la temperatura estaba en su máxima expresión pero como Dios sabe hacer sus cosas, cuando ya todo estaba perdido apareció el rio Bajabonito, donde los mas osados nos dimos un baño al lado del Ferry de la comunidad. En el rio tomamos la decisión de no llegar al Castillo de La Isabela y tomar la ruta en dirección a Villa Isabela, en ese momento, nuestra chofer y fotógrafa Giselle Carela, que había conducido todo el camino la undiad de apoyo fue sustituida, y la posición fue ocupada por la hasta entonces ciclista Arabella del Rosario.
A las 3:00 PM llegamos a Villa Isabela (70 km), pueblo que nos abrió sus puertas para que estos hambrientos ciclistas comieran algo.
Agotada la agenda de sociales, continuamos en ruta hacia La Ensenada, un tramo de unos 20 kilometros asfaltados, no sin antes pasar por Estero Hondo, donde nos detuvimos en el monumento levantado en honor a los heroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo, aquí Ray nos dio una charla sobre el suceso.
Despues de 92 kilometros de recorrido y casi las 5:00 PM llegamos a playa La Ensenada, bella playa con aguas sumamente cristalinas y tranquilas, aquí nos ubicamos en el comedor de Doña Elsa, que por la suma de RD$1,000.00, le contratamos la cena de ese día (pescado, tostones, arroz y ensalada), desayuno (huevo frito, salami y queso) y viaje en bote a Cayo Arena para el día siguiente. Y como si fuera poco, teníamos a disposición almacén para guardar las bicicletas y pagando RD$25.00, baño con ducha e inodoros y de ñapa una letrina.
Habiamos coronado el primer día de recorrido en bicicleta magistralmente, los nóveles ciclistas (Paola, Anderson, Giselle y Arabella) se comportaron a la altura, las cervezas no se hiciero esperar y mientras preparaban la cena montamos campamento. Luego todos al agua, hasta que las medusas sobaron a unos cuantos, me incluyo dentro de los picados, la picazón fue tal, que salimos del agua rápidamente.
Cenados y bañados, preparamos una fogata y nos reunimos a su alrededor a compartir las anécdotas. Fue pasando la noche, muchos se fueron a dormir y otro grupo seguía en pie de guerra matando mosquitos. Cercana la media noche, se acababa el fuego y salimos Radhamés y quien suscribe a buscar leña. Me da risa el saludo que utiliza Radhamés cuando llega a cualquier sitio en los pueblos; "Hola amigo, soy hijo de Radhamés Guerra, a quien Tatico Henriquez mencionaba en sus canciones, lo recuerda?" Decir algo así en un pueblo donde el merengue típico es una religión es una visa para todo. Luego le pedía leña, fue tanta leña que nos dieron que al pasar por otro establecimiento con los troncos nos preguntaban que si era un puerco que ibamos a asar.
Recuperamos el fuego de la fogata y a las 12:00 PM a nivel de hora reloj terminaba el día, pero para muchos apenas comenzaba...
Continuará en día 2.
Colaboración de Julio López
Insaciables
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